La Rodilla y el Deporte

La rodilla es la articulación más grande del organismo, y como nos dice el Profesor Dr. Pedro Guillen, tiene voz (genufonía), es por tanto labor indispensable para el personal médico que atiende deportistas, conocer e interpretar esa voz que nos alerta de posibles problemas. En primer lugar, debemos escuchar los síntomas, que es lo que nos relata el paciente, y posteriormente identificar los signos clínicos, que es lo que recogemos nosotros con la exploración sistemática del paciente. Para tener una resonancia cognitiva, es necesario tener unos objetivos claros, según avanzamos en el estudio de la rodilla (“él que no sabe lo que busca, no entiende lo que encuentra”), por eso debemos llevar un orden práctico y lógico.

La mayoría de las veces, la causa de la consulta es dolor, pero en otras ocasiones no pasa de una molestia o disconfort, a veces la causa es una sensación de inestabilidad (que es lo que siente el paciente), no confundir con laxitud (que es lo que apreciamos en la exploración). Tendremos que valorar si el problema apareció después de un traumatismo o torsión, o por el contrario fue de manera progresiva y gradualmente se incrementó. Nuestro siguiente objetivo es establecer si el problema está dentro de la articulación (meniscos, ligamentos, cartílago), o es fuera de la articulación (tendones o partes blandas), o se trata de un problema referido de otra parte (cadera o columna lumbar). Una vez establecido la localización del problema, debemos establecer las causas muy probables, poco probables o nada probables, asociando síntomas y signos, para acercarnos lo máximo posible a la impresión diagnostica, en este punto es muy importante destacar que las pruebas de diagnóstico por imagen son complementarias y no suplementarias, y que no están exentas de un margen de error, que aunque mínimo, existe y que por tanto, siempre ha de ser correlacionado con la lógica y el rigor científico de una buena historia clínica..

No es aconsejable establecer diagnósticos precipitados ni diagnósticos de todo un poco. Hay que tener rigor, incluso aunque después los datos clínicos no sean del todo compatibles. No debemos confundir hallazgos casuales en pruebas complementarias, con el auténtico problema que determina la consulta, y por supuesto no debemos de olvidarnos de cualquier posibilidad, según vayamos descartando cosas.

La rodilla en el deporte requiere una gran atención y esfuerzo para prevenir y para tratar las lesiones que se produzcan en ella, porque en ocasiones el pronóstico no es muy bueno, y tras nuestras actuaciones terapéuticas, se pueden producir secuelas en los siguientes años, con consecuencias para la calidad de vida del paciente. Si bien, los profesionales asumen este riesgo, en el deportista aficionado, los riesgos han de ser mínimos, y nuestras actitudes clínicas se han de enfocar hacia la prevención. Es más saludable recetar consejos, que no tratamientos farmacológicos, ortopédicos o quirúrgicos.

En resumen, escuchemos las rodillas y cuidémosla con esmero, son elementos fundamentales para nuestra calidad de vida.

Dr. José Antonio Rodas Pereira, Médico especialista en Deporte